jueves, octubre 2

Una Comisión de la Verdad superaría el trauma de la masacre de 1968, dice un experto

EFE

Actualizado 02-10-2008 20:23 CET

México.- Una Comisión de la Verdad que haga un juicio histórico sobre la responsabilidad de personas y grupos en la masacre estudiantil del 2 de octubre de 1968 resolvería las dudas y superaría los traumas de esa tragedia, que enlutó a México hace 40 años, dijo hoy a Efe el escritor Jacinto Rodríguez Munguía.
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(EFE)

Aspecto de la exposición permanente "Memorial del 68" que se exhibe en el Centro Cultural Universitario de Tlatelolco en Ciudad de México, donde se muestran documentos de estudiantes desaparecidos durante el enfrentamiento con fuerzas oficiales del 2 de octubre de 1968.

"Es necesario que el Estado asuma su responsabilidad en los hechos del 68, para cumplir una deuda histórica", dijo el experto, que recién publicó el libro "1968: todos los culpables" (Random House Mondadori, 2008) .

Rodríguez explicó que el movimiento estudiantil de 1968 que reclamaba libertades y fin a la represión ante un gobierno autoritario fue un momento de definición que marcó el desarrollo posterior de los acontecimientos en las siguientes décadas y que fijó las demandas de democracia y libertad para los mexicanos.

El 2 de octubre de 1968 el Ejército mexicano disolvió a tiros un mitin estudiantil en la Plaza de las Tres Culturas, en el barrio de Tlatelolco de la capital, en un hecho que causó unas cuatro decenas de muertos, según los datos oficiales, aunque grupos civiles elevan la cifra de fallecidos a 400.

El escritor indicó que es urgente que toda la sociedad defina su posición respecto a ese crimen después de que todos los sectores callaron con un silencio cómplice debido al régimen autoritario y represivo que existía.

"Ni los empresarios, ni la Iglesia, ni los sindicatos, ni los medios de información, ni el Poder Judicial, ni muchos sectores condenaron una artera masacre, cometida con toda impunidad y con el argumento de que había una conjura comunista que pretendía destruir al régimen", señaló Rodríguez Munguía.

Dijo que no basta con someter a juicio penal a los culpables principales, puesto que la mayoría ha muerto y sólo queda el ex presidente Luis Echeverría (1970-1976), quien entonces era el ministro del Interior en el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970).

"Echeverría es un hombre al que no le importa el juicio de la historia; él hizo su propia historia y acaba de decir que no tiene por qué pedir perdón", señaló el escritor.

Rodríguez recuerda que el movimiento estudiantil, que surgió por la represión a dos grupos de estudiantes en julio de ese año, fue convirtiéndose en una avalancha de protestas contra las políticas represivas y en demanda de libertades.

El escritor aseguró que la matanza de Tlatelolco fue una tragedia que pudo haberse evitado, pero fue alimentada por las pugnas y traiciones entre generales y políticos que participaron en los hechos para ganar la lucha interna por la sucesión presidencial.

"El 2 de octubre fue una arena donde se dirimieron los conflictos entre los principales generales y políticos, entre estos el ministro de Gobernación, Luis Echeverría, el secretario de Defensa, Marcelino García Barragán, y los generales Luis Gutiérrez Oropeza (jefe del Estado Mayor Presidencial), y Mario Ballesteros, jefe del Estado Mayor de la Defensa", dijo Rodríguez.

El investigador señaló que estos grupos fabricaron la imagen de que el movimiento desestabilizaría al Gobierno y por lo tanto se debía acabar con él, costara lo que costara.

Ese 2 de octubre el batallón castrense "Olimpia" se infiltró en el mitin con la orden de detener a todos los dirigentes para frenar las movilizaciones, mientras que soldados del ejército establecían círculos de seguridad para evitar que escaparan.

No obstante, según versiones del entonces ministro de la Defensa, Marcelino García Barragán, el Estado Mayor Presidencial colocó francotiradores que dispararon contra la multitud y comenzó el tiroteo que derivó en la masacre.

El escritor afirmó que después de cuatro décadas han comenzado a develarse algunos de los conflictos entre los grupos que se disputaban el poder en el proceso de transición presidencial, que finalmente fue ganada por Echeverría.

Dijo que en 1968 se cayó el mito de un ejército pasivo y sumiso a las decisiones del poder civil, y que gracias a las filtraciones y los archivos dados a conocer 40 años después se pueden documentar las traiciones e intrigas.

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